Los Labradores abrieron
El surco de la canción
Encendiendo en los Piquences
La llama de la ilusión
Valentín…. El de la estampa,
Zapateaba con ardor.
Bailarín y buen amigo
Docente y madrugador
Es su bombo valentino
Emblema de tradición
Besada fue el capitán
De un barco que no se hundió
En las malas puso fuerzas
Sangre, destreza y sudor
En madrugadas vierneras
Puso más esa pasión
Sus mujeres en la noche
Preñadas de tanto amor
Medio siglo de grandezas
Luciéndose en festivales
El país conoce el alma
De esta Peña y sus cabales
En las tablas una vida
Pero jamás claudicaron
Ni perdieron su alegría
Felipe sintió en la piel
El llamado de la guitarra
Abrazo al hombre Ranquel

Al gauchaje y a su siembra
Los Margallo, Los Haedo
Norma, Negrita y Ailen
Margarita y su semilla
Dibujaron el ayer
Touceda, Elsie y Hugo Cuello
La Ceballos y Daniel
Junto a Irene en su vuelo alto
Templaron su amanecer
Al escenario de Heraldo
Coplero de la verdad
Con Quinteros y Juancito
Nos pondremos a cantar
Mi verso en aquel entonces
Fue grito de rebelión
Hasta algunos aplaudían
Sin compartir mi opinión
Armado de sombra y cielo
Este Alero cincuentón
Dejo todas sus verdades
El Alero cobijo
A la Parra y sus cantares
La danza fundamental
Rompiendo el fuego de la tarde
Bailaba para el asombro
Con sus pañuelos al aire
Talento y dedicación
Pero con grandeza y donaire
Gloria le canto al paisaje
A la paz y al corazón
Como prendía en la gente
Su ternura y su candor
Lucero desde Rancul
Montado al viento pampero
Expresaba con altura
El sentir de los norteños.
Amílcar le dio su voz
A la Peña mas amada
Lonquimay está en la historia
De una famosa embajada
Oscar Pernas con maestría
Y la guitarra templada
Devolvía en la milonga
Su formación Uruguaya
Sueño de todo cantor
Doña Juana y Rafael
Hilda, Mildre y la esperanza
legaron una sonrisa
Al poblador de La Pampa
ALFREDO GUERRA
24 - 02 - 2011